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Hombres y mujeres: a más distancia que de Marte a Venus.

CRONICAS DE LA CIENCIA
la información.com
2 febrero 2012 - 14:56 - Autor:

Un nuevo estudio sobre las características psicológicas de hombres y mujeres, en el que han participado 10.000 voluntarios de ambos sexos, nos dibuja con diferencias extremadamente grandes”, según los autores. En su investigación, publicada el 4 de enero en la revista Plos One, los expertos desmienten las dos tendencias más debatidas a este respecto en la comunidad científica. Por un lado, la de la sicóloga Janet Hyde, quien estima que estas disparidades son mínimas y apuesta por la igualdad de género. Y, por otro lado, la de la visión evolutiva, según la cual hombres y mujeres han desarrollado distintas personalidades en la medida en que han debido enfrentarse a distintos problemas de adaptación. Ni una ni otra, precisan los investigadores: “El hecho de que existan las grandes diferencias que se han encontrado entre ellos y ellas puede deberse tanto a factores biológicos como culturales”.

Según las neurociencias, que nos permiten conocer cómo funciona nuestro cerebro, la balanza parece inclinarse hacia una firme interacción de genes y cultura. Somos lo que vivimos. Lo biológico se convierte en autobiográfico, pero sobre una base genética heredada que, además, depende del sexo. Desde que somos concebidos, no sólo nuestros órganos sexuales, sino que nuestros cerebros tienen una impronta de varón o de mujer. La diferente dotación cromosómica que determina el sexo, – XX en la mujer y XY en el varón-, y mediada por la producción de hormonas sexuales, causa de forma natural un cerebro femenino o un cerebro masculino. Dos modos humanos diferentes de ser, de percibir la realidad, de relacionarse con los demás, de razonar y de procesar las emociones.

Ya en la etapa prenatal, por la acción genética y hormonal, se traza el mapa de las regiones cerebrales y se definen los circuitos neuronales innatos específicos de cada sexo. Y antes del nacimiento queda establecida la organización general de áreas en el cerebro femenino y en el masculino. Lo que aporta un patrón de funcionamiento cerebral con diferentes estrategias cognitivas-afectivas para cada sexo.

Estas diferencias no se limitan a las áreas cerebrales que procesan la actividad sexual ligada a la reproducción (hipotálamo), sino que abarcan facetas como la memoria, las emociones, el procesamiento de la expresión de los rostros, la respuesta al estrés, etc.

Las imágenes de regiones cerebrales han descubierto que se dan variaciones anatómicas y sobre todo de conexiones entre las neuronas en una multitud de áreas:

La estructura del cuerpo calloso que une hemisferio izquierdo (conocimiento discursivo y analítico) y derecho (conocimiento emocional, intuitivo y global) es más robusta en mujeres: La corteza frontal donde se asientan una buena parte de las funciones superiores de la cognición, y áreas de la corteza límbica, -implicada en las reacciones emotivas-, ocupan un mayor volumen en el cerebro femenino. Por eso ambos hemisferios interactúan entre sí con mayor intensidad. En ellas siempre va unido lo emocional y lo cognitivo. Estrategia típicamente femenina y que explica su gran vulnerabilidad emocional, y su habilidad para las tareas cognitivas que requieran un entorno emocional o afectivo. Un punto de mira de fuera hacia dentro.

Es también más extensa la región del lóbulo temporal que procesa el lenguaje y la gran locuacidad le facilita expresar verbalmente sus emociones.

En los hombres, en cambio, su centro de gravedad intelectual se sitúa en el hemisferio izquierdo: la corteza parietal que interviene en la percepción del espacio es de mayor tamaño que en las mujeres. El varón es más rápido cuando procesa hacia fuera y para calcular.

También la amígdala, que procesa toda información que suscite emociones fuertes con descargas de adrenalina es más grande. Una impulsividad que entre otros efectos lleva a vencer el miedo y puede desembocar en una mayor agresividad. Un punto de mira de dentro hacia fuera.

Además de emplear diferentes estrategias, mujer y varón se afectan de forma diversa. El cerebro femenino aporta doble sensibilidad en las respuestas a depresiones, drogodependencia, esquizofrenia, o el síndrome de estrés post traumático, que el masculino. A diferencia, los problemas de aprendizaje, el trastorno por déficit de atención, la hiperactividad, el tic nervioso, o el espectro de trastornos autistas, son entre 4 y 10 veces más habituales en los niños.

Las diferencias en las reacciones emocionales entre ambos sexos tienen también una base biológica y dependen de la acción de las hormonas sobre el cerebro, que se produce de una forma totalmente inconsciente pero afecta al modo de actuar, a la actividad intelectual y al estado de ánimo.

Por ejemplo, varones y mujeres reaccionan a la inversa ante el estrés. Los varones experimentan impulso y las mujeres rechazo porque la hormona del estrés, el cortisol, bloquea la acción de la hormona de la confianza, la oxitocina, en el cerebro femenino.

Diferencias entre el cerebro del hombre y la mujer

http://eltrasterodepalacio.wordpress.com

Es un hecho que siempre se han gastado bromas acerca de las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres. Que si unos piensan más en el sexo y otras en el dolor de cabeza, en el deporte o en la ropa, en el mando a distancia o en los cotilleos, y así toda una retahíla. Y también, que unos tienen poca capacidad en concentrarse y otras en manejar ordenadores, poca puntería al mear o comprender chistes, etc., etc., etc. En fin, que no solo parecen diferentes sino antagónicos. La verdad es que existe mucho de leyenda y algo de realidad.



Cierto es que el peso del cerebro es distinto en cada caso, el de la mujer es menor, una razón es porque lo es también su cuerpo. El cerebro masculino pesa alrededor de 1,25 Kg. mientras que el femenino pesa unos 100 gr. menos. Dicho éso ya podemos establecer la primera diferencia: el menor tamaño cerebral optimiza la inteligencia emocional. Al contrario, muchos estudios afirman que la mayoría de los hombres tienen coeficientes de inteligencia superiores a las mujeres. ¿Algo de esto importa mucho? ¿Será verdad? Las pruebas del CI son tan polémicas y sujetas a factores culturales que no merece la pena discutir sobre ellas. ¿Sigue importando? Pues sí, con una salvedad: es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

John Gray, escritor estadounidense, muy conocido por sus libros sobre las relaciones y el crecimiento personal, en su novela “Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus”, realiza un paralelismo entre hombres y mujeres como si fuesen de planetas distintos. Dejando planetas al margen, ellas y ellos tienen muchos puntos en común y alguna importante diferencia. No viene mal una pequeña reflexión al respecto.
Por ejemplo, hombres y mujeres usan de forma distinta el cerebro para apreciar el humor. La explicación aparece muy clara en la revista científica
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Hay cosas que perciben en común, como puede ser un chiste dibujado, en este caso activan las mismas zonas. Tampoco existen diferencias entre lo que encuentran divertido y lo que no. Pero hay algo diferente: su respuesta externa. Las mujeres son mucho más receptivas a la emoción mientras que a los hombres les influye poco, les basta con el conocimiento. Esa diferencia es la misma que se percibe cuando uno les pregunta: ¿por donde se va a al supermercado X? La mujer suele contestar: “Vete calle abajo, hasta el comercio que hace esquina, gira a la izquierda, y verás una casa con la fachada verde, allí está”. El hombre por el contrario lo hará “midiendo en metros o en kilómetros la distancia, orientando hacia el este o el oeste, hasta llegar por fin al sitio elegido”. ¿Hay diferencia? Si.

Las mujeres suelen usar para casi todo los dos hemisferios del cerebro, mientras que los hombres usan casi siempre uno: el izquierdo para el lenguaje y el derecho para la habilidad visual. Por eso en el libro de Gray se dice que el hombre para llegar a Venus necesita planos espaciales en tanto que la mujer con simples detalles emocionales podrá ir y volver sin más. Un poco exagerado pero también realista sobre la distinta manera de percibir, algo que siempre ha despertado gran interés. A veces puede ser una fuente de conflictos, pero no debemos olvidar que “la igualdad debe ser compatible con la diferencia”. Es muy frecuente oír: “Los hombres primero piensan y luego hablan, y las mujeres primero hablan y luego piensan”. Parece excesivo.

En la novela de Gray se incide mucho en somos distintos por ser de planetas distintos. Los hombres de Marte no saben dar pero quieren hacerlo; las mujeres de Venus no hacen otra cosa que dar y quieren recibir. Cuando los hombres ven a las venusianas se preparan para dar, y se dan cuenta, tienen bien claro, que son diferentes, pero una vez que llegan …… Gray plantea la metáfora de los marcianos y las venusianas, como se conocieron, se enamoraron, y fueron felices porque se respetaron y aceptaron sus diferencias. Luego, cuando vinieron a La Tierra, les entró la amnesia y surgieron los conflictos. Un libro interesante que explica en clave de humor las formas de ver el mundo de hombres y mujeres.

Otra diferencia, por ejemplo, es su forma de percibir la belleza. En otro artículo publicado en la citada revista Proceedings of the National Academy of Sciences se afirma que para decidir si algo es bello hombres y mujeres no activan las mismas regiones cerebrales. Un grupo de investigadores españoles fue quien realizó el primer estudio sobre la reacción del cerebro ante una imagen hermosa. Analizaron a 10 hombres y 10 mujeres de unos 25 años mientras contemplaban varios cuadros y fotografías. Tenían que decidir cual les parecía bello y cual no. Durante las pruebas, constataron que los hombres solo activaban el lado derecho, mientras que en la mujer se repartían por igual las dos mitades. Esto, que ya se sabía, se acabó de confirmar de forma científica. En lo que no hubo diferencia fue en su respuesta, muy rápida, para decidir si una imagen les gustaba o no. Tardaron en reaccionar entre 300 y 900 milisegundos, un retraso muy breve. Se observó también que, por su tendencia a verbalizar las situaciones, la estrategia mental de la mujer estaba más centrada en el hemisferio izquierdo, mientras que el hombre recurría una vez más a los espacios.

“Paisaje de Capri”, de Francisco Pradilla, cuadro utilizado en el estudio sobre la belleza

Muchos han sido los estudios que han intentado buscar las diferencias; se han encontrado muchas, pero no todas han podido ser objetivadas. Se trata de un puzzle con muchas piezas aún por encajar, el debate sigue muy lejos de cerrarse. En un trabajo publicado no hace mucho por Hannah Hoag en la revista New Scientist, se abría algo de luz sobre un tema que es algo más que una “guerra de sexos”. No es un secreto que los hombres y las mujeres pensamos de manera muy distinta, pero hasta ahora creía que se debía a factores hormonales o a presiones sociales que obligaban a mantener un rol determinado. Ahora ya se sugiere, y en bastantes casos está confirmado, que no tienen las mismas estructuras genéticas. Por ejemplo:
- La zona que controla la respuesta emocional, la zona límbica, es mucho más grande en el cerebro de las mujeres.

- Aunque no se conoce la razón, si es un hecho qué las mujeres son más propensas a los trastornos mentales que los hombres.También que algunos fármacos funcionan bien en los hombres y apenas tienen efecto en las mujeres. Se sabe que la diferencia está en el hipotálamo, la glándula que controla la mayoría de nuestras órdenes, entre otras, nuestro deseo sexual.

- Las mujeres son diagnosticadas con depresión dos veces más que los hombres.Se cree que puede estar relacionado con los niveles de la serotonina, substancia química que influye sobre el estado de ánimo.

-Aparte del hipotálamo, se creía que el resto del cerebro es igual entre hombres y mujeres. Hoy son muchos los que no piensan así.
La corteza parietal, que procesa las señales como la percepción del espacio, se cree que es más grande en el cerebro de los hombres.

- Los hombres y las mujeres controlan el dolor de forma diferente. Aún no se sabe por qué el dolor crónico les afecta más a ellas.
Según el informe de New Scientist, estos estudios aún están en sus primeras etapas; las muestras elegidas eran poco equilibradas: había muchas menos mujeres, porque éstas no querían, que hombres. Hannah Hoag señala que los fundamentos aún son débiles.

Como dice el libro de John Gray: “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, y al parecer las diferencias comienzan en el cerebro. Aunque sea un poco pronto empieza a no ser arriesgado hablar del “sexo del cerebro”. Además, sabemos que “igualdad, un concepto ético, es compatible con diversidad o diferencia”

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